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jueves, 11 de febrero de 2010

LA LEYENDA DEL UNICORNIO

LA LEYENDA DEL UNICORNIO


Muchos años atrás, cuando el mundo era aun muy joven, salvajes y maravillosas criaturas corrían libres por todas partes.

El más hermoso de todos ellos era el Unicornio.

Constantemente perseguido por los poderes mágicos de su cuerno, el Unicornio no era fácil de capturar.

No sólo era suave y gentil, sino también extremadamente rápido, seguro y agraciado, lo que frustraba hasta los más expertos cazadores.

Pero lo que aseguraba la captura segura del Unicornio, era la ayuda de una joven e inocente moza.

Pues a la criatura le atraía su pureza, se acercaba confiado y descansaba su cabeza en las piernas de la joven. Era así como la indefensa y despreocupada criatura era capturada. Y de esta manera, después desaparecieron todos los Unicornios.

¡Oh, el mundo ahora lamenta la pérdida de este ser tan mágico!

Y ahora que es demasiado tarde, aun extrañamos su belleza.

Su verdadero origen yace en la hondura del Tiempo, en ese Principio sin principio cuando todo era desierto y vacío, oscuridad y niebla. Entonces decidió el Santo Único apartar la oscuridad de la luz. Así se estableció concordia y equilibrio, con la tiniebla expulsada al límite exterior y la Morada de la Luz en el mismo centro de todo.

Pero lo Oscuro, apenas situado y librado a sí mismo, adquirió peso más allá de toda ponderación, se introdujo en las cosas y las empezó a arrastrar hacia sí conforme a sus inclinaciones.

El equilibrio empezó a temblar, por lo tanto, y de ese temblor emergió una resonancia, un sonido atemorizador que circuló por el vasto vacio como canto poderoso. El Santo Único modulaba ese sonido para convertirlo en un acorde de gran dulzura, y le infundía inteligencia para que pudiera convertirse en espíritu de armonía y en conductor de todos los rincones del vacío. Éste, el poderoso espíritu llamado Galgallim, giró y giró a través de innumerables edades, siempre en espiral en torno a la luz central. Y aunque algunas cosas continuaban cayendo en lo oscuro, Galgallim guiaba a otras por un sendero menos definido a las riberas de la luz. De este modo el equilibrio seguía manteniéndose.

Entonces el Santo Único quiso contar con un panel donde desplegar su gran arte; ente la ribera de la Luz y las murallas de lo oscuro dejó colgar a la Tierra en equilibrio. Encendió sus montañas desnudas y en ellas esparció brillantes gemas que aún reflejan esas llamas.

Entonces, el Santo Único habló al espíritu conductor, a Galgallim, diciendo: “Te he hecho a partir de los ocultos golfos, libre y con forma ilimitada. ¿Aceptarás una forma en la Tierra y así prestar un servicio aún mayor?”

Y mientras la pregunta aún se formulaba, así era acordado.

Llegó envuelto en una nube, impulsado por un blanco torbellino. Descendió con suavidad desde los cielos a los campos infantiles de la Tierra, aún antes que sus fuegos iniciales se hubieran extinguido. Posee entonces el Unicornio el brillo de la Luz, y puede apartar de sí toda oscuridad, toda tiniebla. Se lo llamó Asallam, el primer Unicornio de los nacidos, criatura de conformación temible y para contemplar hermosa, dotado de un cuerno de luz en espiral, señal de Galgallim, el guía.

DE LA CREACIÓN DEL HOMBRE

Entonces quiso ser conocido el Santo Único, aunque Él ya conocía todas las cosas. Se retiró dentro de Sí, y a partir de la tierra y del aire, del agua y del fuego, su sagrado aliento compuso al Hombre, que era fuerte y bello, el colmo de la creación. El Unicornio se maravilló mirándolo, y de pronto volvióse modesto y vergonzoso.

Como Asallam no participó en la Creación del Hombre, el Unicornio lo amó aún más y ante él se inclinó como un sirviente.

Fue el Unicornio entonces la primera bestia que el hombre contemplara, la primera a quien dio nombre. Desde entonces hasta ahora el destino de ambas razas se ha ligado; el Unicornio conduce hacia la Luz y sólo el Hombre puede allí seguirlo.

Y este fue el principio de la Edad Primera.

LAS SIETE CASAS


El Unicornio posee una gran variedad de formas, tamaños y temperamentos; hay desde el delicado Avarim semejante al ciervo, hasta el atrevido Arweharis que custodia la noche.

Ahora todos los Unicornios pertenecen a una de las Siete Casas, cada una de las cuales tiene un dominio y un deber.

Dice Eugnostos: “Observa al Unicornio. Repara en su belleza. Cierra los ojos; vuelve a mirarlo. Lo que ves, antes no estaba, y lo que estaba ya no está”.

Las aguas de la vida brotaron gracias a Asallam, el Penetrante, el Poderoso, el Primogénito. Y Asallam engendró en su Jardín a Ilvilon, el Piadoso, llamado el Amigo del Hombre; y después a Vata, que vendrá al alba del Final de los Días. Y a Ohani, y a Kestebra, y a Abram y a Isfendarmad, el que conoce la tiniebla.

De estos Siete Protectores desciende todo Unicornio de las Siete Casas.

LOS AVARIM

Los hombres conocen especialmente, entre las Siete casas, a los Avarim , porque son comunes en nuestro mundo y quienes más se ocupan de nuestros asuntos.

Son los servidores de los dominios occidentales y se encargan de muchos menesteres curativos. Se acercan a nosotros, los mortales invisibles, deslizándose en el límite de la vigilia. ¿Quién no ha gustado de la presencia de los Avarim? Es cálida certeza de gozo y deseo cordial, surgir del espíritu, caricia del aliento, aguda como la pena, un momento frágil, olvidado o redimido a los sueños o a la poesía.

EL KARKADAM

¡Que penetrantes y profundos, sus ojos! Son dos inquisidores negros, sin fondo, aunque azules tal los de su raza.

También se los llama Reëm. Los Kardadam son los señores de la soledad y de las tierras desoladas. Nunca habitan largamente el mismo sitio, pero vagan sin cesar, sin pausa, sin mancilla. De estatura mayor que la de los Avarim, tienen la cabeza especialmente redondeada.

LOS NIMBI

De las casas menores los más preciosos son los Nimbi. Los más elusivos de todos los Unicornios, si bien, abundantísimos, jamás han ingresado a ninguna crónica oficial. Pero los pequeños niños los conocen muy bien, pues sólo trabajan con ellos.

Los Nimbi son extremadamente veloces y nunca más altos que una gallina.

LOS KILLINA

De las Siete Casas, los menos comunes son los Killina. Muy rara vez los ha visto el hombre.

Gozan en incesante movimiento sin reposo; son muchas las tierras sujetas a su gobierno. Su naturaleza secreta se manifiesta: despiden un fuego sagrado. Su enseña es un orgulloso cuerno de tan destellante potencia que tiembla al límite de la visión humana y son muy pocos los ojos que lo han visto.

Su misterio transcurre en este mundo entre los Reinos de Oriente, pero pocas veces necesitan inmiscuirse en los asuntos de los hombres: sus apariciones son una advertencia de importancia: anuncian un gran rey o un nacimiento de la mayor nobleza.

A los Killina corresponde la custodia de las Tres Sentencias Secretas, también llamadas los Secretos grandes, que sólo serán revelados al término de la edad presente.

DONDE DESCANSA EL UNICORNIO

Esta criatura carece de morada fija, su mansión propia es el Jardín, y siempre recuerda que es mensajero de una tierra extranjera.

Pero hay tiempos en que debe esperar, sencillamente, y mantenerse alerta. Por eso en el curso de sus viajes regresa a los lugares llamados las moradas, donde puede descansar seguro.

Morada puede ser tan sólo un nido de aplastado heno oculto en altos pastizales o un lugar tupido en un declive oculto. También puede crearse santuario en el centro de un ensortijado arbusto de rosas silvestres (sus flores favoritas), o buscar refugio bajo siemprevivas cuyas largas ramas caen a tierra inevitablemente, a veces cerca de los territorios de los hombres.

Muchos han llamado así una morada sin saber verdaderamente lo que era.

También los arroyos lo atraen y la fuente de los ríos. Pero prefiere esas cámaras secretas que la naturaleza crea a veces tras las cataratas.

EL ALIMENTO DE LOS UNICORNIOS

Allí donde el Unicornio ha comido de un árbol viviente, las ramas se llenarán de frutos aún más abundantes.

Este mundo es muy bueno. Se lo ha dotado de cambiante clima, las estaciones se suceden en perfecto orden, de modo que cada fruto y grano madure sucesivamente.

¿Acaso las criaturas que alientan no comparten la abundancia? Maravilla que el Unicornio se prive de comer y sin embargo parezca tan fuerte y armonioso. ¡Parece extraer su alimento fuera de las murallas de este mundo!

Pero el Unicornio no roba, y cuando quiere comer acude sólo a los frutos y granos maduros que la Naturaleza abundante le ofrece libremente. Y cuando éstos son escasos, el Unicornio toma delicadamente las más tiernas hojas de algún árbol.

Esto nos permite apreciar que su lazo con la sangre es menor que el de otros animales, y que su cuerpo no es como el nuestro. Y aunque podemos declarar con justicia que posee forma espiritual, no es menos exacto afirmar que tiene cuerpo. Porque a veces comparte los mismos alimentos que comen otras bestias, y come con idéntico entusiasmo.

Sólo el agua en movimiento le sirve para calmar la sed.

El Unicornio se distingue en muchos aspectos de otros animales, y también por su modo de comer. Porque nunca inclina la testuz para comer de la tierra, sino que se alimenta sólo de las ramas colgantes, de los tallos oscilantes, y muy rara vez de la mano de algún mortal que ya conoce bien. Tampoco beberá de un arroyo o una fuente, pero siempre busca las caídas de agua; allí bebe con la cabeza alta.

DE LA NATURALEZA DEL CUERNO

El Cuerno es aun más antiguo que su base.

Ha sobrevivido al fuego y a las inundaciones, y soportado el tacto de reyes y de santos.

Es un talismán de poder soberano que incluso puede atraer al Unicornio viviente.

Pero esta es su advertencia: su fuerza y virtud sólo se pueden activar por obra de su verdadero propietario.

Su luz disminuirá hasta extinguirse si está en manos de otro.

En el Cuerno reside la historia total del Unicornio. Su forma es una espiral: las dos mitades, o flautas, se enlazan entre sí. En su juventud –o como mida el tiempo el Unicornio – el aspecto del Cuerno es suave y simple. Las flautas, apretadas como hilos de una cuerda, manifiestan cierta energía vibrante y compacta.

A medida que el Unicornio va viviendo, el Cuerno experimenta una transformación notable; la espiral se alarga retorciéndose sutilmente. Esto ilustra bien la índole viviente del Cuerno. En la plenitud de sus años, los giros del Cuerno de esta criatura son aún más relajados. Ya de edad muy avanzada, el Cuerno adquiere surcos y grietas que son el grabado signo de las lecciones que ha experimentado.

El Unicornio parece considerar su Cuerno como el recipiente o el cauce de sus pensamientos, o quizá como el órgano de un sentido ignoto.

La duración del Unicornio sobre la Tierra es mucho mayor que la del Hombre. Pero está sujeto, como todo lo creado, al tiempo, a la edad, a la final disolución.

Lo hermoso del Hombre está sujeto a la decadencia: cada año deja su huella hasta que el cuerpo mortal termina en polvo. No así el Unicornio: los años incontables no afectan su belleza; su crepúsculo es tan bello como su alborada. Pero cuando muere, al fin, perece todo y de una vez; ya no se lo ve en dimensión alguna hasta el fin del Tiempo. Su partida deja, sin embargo, monumental recuerdo: su Cuerno, adamantino, cargado de fuerza y virtud mortíferas.

Sólo de este modo se puede obtener un Cuerno, pues no existe brazo fuerte ni red de brujería que pueda arrancar el asta espiralada de su viviente dueño.

Así, pues, de todos los aspectos del Unicornio el que más impresión causa en la mente del Hombre es el Cuerno, espiralado, solitario, grande y poderoso. Y así debe ser, pues el asta es su talismán y su marca distintiva. En ella se concentra su fortaleza, sabiduría y sutil entendimiento. El cuerno es exterior y visible, pero también es la forma mística e inasible de esta criatura.

El Cuerno no está inclinado ni hacia atrás ni hacia delante; recto, se alza directamente de la frente de la criatura, poco más arriba de los ojos.

De tonalidad brillante y más blanca que la nieve, más suave que el marfil, vibra de vida, sin embargo, aún más que la carne mortal; abriga sentidos de muy largo aliento. Ocupa al mismo tiempo ésta y otras dimensiones, y por ello es capaz de penetrar cualquier sustancia.

En horas de peligro o de prolongada concentración, el Cuerno puede exhalar cierto brillo o un suave resplandor.

Las propiedades del cuerno


Teología aparte, resulta claro que con el sólo concurso de la obsesión medieval por el test de la virginidad, el Unicornio no hubiera hecho carrera. Su importancia esencial radicaba en aquello que le hacía distinto: el inconfundible cuerno –el alicornio- que adornaba su frente. Considerado durante mucho tiempo la prueba irrefutable de su existencia, todos los sabios que se ocuparon del singular fenómeno reconocían su poder para revelar y neutralizar la presencia del veneno. Los árabes incrustaban un trozo de cuerno en los mangos de los cuchillos que empleaban en sus festines y, si la comida era tóxica, un leve sudor delator cubría la hoja de metal. Por eso era ofrecido a los reyes y príncipes medievales y renacentistas, que pagaban por él elevados precios.

Debido a que el engaño era muy corriente, se idearon remedios para detectar mixtificaciones. El más común consistía en sumergir el cuerno en agua, y si el líquido hervía, el cuero era auténtico. Pero como los venecianos lograron fabricar apéndices falsos que superaban esta prueba, Davide de Pomis –médico y filósofo hebreo- ideó “sumergirlo en un recipiente con tres o cuatro escorpiones vivos. Si pasadas cuatro horas los escorpiones mueren, el cuerno es auténtico”. El asta que pasaba esta prueba, además de eficaz venenum detector, era útil para proteger de la fiebre, la rabia, el cólico y el calambre; curaba la melancolía, espantaba las pesadillas y protegía contra la peste.

Mezclado con ámbar y marfil, oro, coral, pasas de Corinto y canela en rama, sanaba la epilepsia. Por supuesto, todos los boticarios exhibían orgullosos en sus mostradores esta especie de carísima panacea universal. Tanta era su fama que durante el Renacimiento tardío, se recetaba su polvo –ingerido con vino- para proporcionar vigor a los amantes. Se llegó a identificar este brebaje con el elixir de la longevidad y el mismo asta con el pródigo “cuerno de la abundancia”.

Al Cuerno se le atribuyen fantásticos poderes; lo cual tiene fundamento. El mayor bien se consigue renunciando a cuanto el Cuerno puede asegurara: así mente y corazón se purifican y se obtiene el paraíso. Rumores interesados han convertido, sin embargo, al Cuerno en objeto de valor tal que hay quien está dispuesto a asesinar al Unicornio para obtenerlo.

No obstante, el Cuerno llega a quien elige, y vuelve a marcharse.

DE COMO EL HOMBRE SE PUEDE COMUNICAR CON EL UNICORNIO

¡Santo, Santo, Santo!

En verdad es antigua esta comunión entre criaturas tan dispares.

Maravilla, en verdad, este lenguaje sin lenguas, este discurso que nadie apresará en un tejido de palabras.

El Unicornio se solaza con la lengua del Hombre, lo escucha desde lejos. Pero en sus palabras no encuentra nada utilizable para la contemplación; las palabras sólo le parecen ejercicios triviales con que el Hombre ostenta su inteligente plumaje mental.

Su mente es distinta. De percepción e inteligencia más agudas, carece de poder para hondas abstracciones. También especular y discutir le son ajenos. Piensa, en cambio, a partir de las cosas naturales, que se revelan totalmente a su visión pura. Muchos contrarios se resuelven solos en esa mentalidad instintiva, provocando interminables pautas y variaciones reiteradas, como armonías musicales entre tonos por otra parte disonantes.

Si bien Hombre y Unicornio poseen tan distintas inclinaciones, podemos, no obstante, hablar con él. ¿Cómo, si no, podría yo hablar de tan arcanos misterios?

El Unicornio puede disponer su mente sobre los pensamientos de un hombre o de una doncella y discernir los secretos allí ocultos… Y, en la delicadeza del hombre, algunos mortales consiguen captar los sutiles movimientos del pensar del Unicornio y, entregándose poco a poco a sus suaves corrientes, alcanzan a ver en el santuario de su más interior inteligencia.

EL UNICORNIO Y LOS SUEÑOS

El Unicornio posee una virtud singular: puede ingresar en nuestros sueños y allí hablarnos.

Atiende entonces, oh Soñador, cuando el Unicornio se te aparezca. Aunquesu palabra difiere de todas las del Hombre, podrás comprenderlo.

EL UNICORNIO Y LAS DONCELLAS


Entre el Unicornio y las doncellas hay un lazo secreto que los hombres no conocen.

Pues los hombres se maravillan ante el Unicornio, su visita les llena de reverencia, o de temor, y hasta de mítico deseo. Pero en las mujeres el Entre el Unicornio y las doncellas hay un lazo secreto que los hombres no conocen.

Pues los hombres se maravillan ante el Unicornio, su visita les llena de reverencia, o de temor, y hasta de mítico deseo. Pero en las mujeres el Unicornio provoca sólo la simple ternura propia de su índole; por ella el Unicornio siente una atracción semejante a la de las abejas por la fragancia de las flores.

¡Y hay un hermoso misterio en esta atracción! El Unicornio gradualmente renuncia a su soledad y se convierte, si así puede decirse, en mimado de la doncella, o en niño inocente que se somete confiado a las suaves caricias de su madre.

La Doncella, por su parte, cobra conciencia del poder divino que sustenta todo lo viviente, y en ello reconoce algo nada ajeno a su naturaleza misma.

Cualquier mujer puede tener acceso a esta amistad: ni años ni estado son límites, y sólo basta la castidad del corazón. Porque la criatura no exige que ella no haya conocido el tacto de los hombres, pero sólo que ningún ansia destemplada de ese tacto le haya cerrado la mirada interior ni volcado en deseo hambriento de los placeres de este mundo. Pues el Unicornio vive en el límite de nuestra dimensión, y quienes se entregan a los goces visibles nunca podrán seguirle; pero sí los de corazón abierto y confiado.

Y las mujeres carecen de esa sed de dominio sobre los demás que posee continuamente a los hombres. Lo que ansían el dominio no sueles tolerar el ser guiados. ¿Cómo va entonces a elegir un guía que les señale el camino?

La doncella y el Unicornio se parecen más a castos amantes secretos. Es más probable que una virgen que ignora los deseos corporales reciba la sabiduría del espíritu. Es quizá por esto que de acuerdo con la tradición, el Unicornio solo podía ser capturado con la intercesión de una joven virtuosa. En la profundidad del bosque, el animal -atraído por el aroma de la pureza- posaría su cabeza sobre el regazo de la doncella, y este animal fiero se tornaba pacífico y entonces los cazadores se atreverían a capturarlo.

Este sometimiento del Unicornio a una muchacha virgen simboliza la fascinación que la pureza ejerce sobre los corazones más corrompidos.

SÍMBOLO DEL AMOR

Fuera de los círculos herméticos, aunque sin perderlos nunca de vista, el mito del unicornio ha sido analizado por Bertrand d’Astrog en “Le Mythe de la Dame á la Licorne”, un delicioso e inquietante libro aparecido en 1963, como soporte de las concepciones medievales del amor cortés. El autor reactualiza un olvidado apólogo árabe que hace del feroz karkadann una criatura de corazón tierno, capaz incluso de amar, y ve en el Unicornio el prototipo de los amantes idealizados. Una vez más, nuestro descreído siglo veía la renovación del símbolo que pasa a ser “el de la fascinación que la pureza continúa ejerciendo sobre los corazones más corrompidos”.

Parece pues, certero el juicio de Willy Ley cuando afirma que “no hay duda de que el Unicornio es la más gloriosa de las figuras míticas. Su leyenda es la más antigua: no solo fue uno de los primeros de los que se habló, sino que también será el último en desaparecer”.

EL UNICORNIO BÍBLICO

Cuando en el siglo III a. de C. un grupo de traductores alejandrinos trasladó el Antiguo Testamento al griego- adaptación conocida como la Biblia de los setenta- observaron que los profetas hebreos mencionaban con cierto temor reverencial a un animal denominado Re’em. No pudieron identificarlo, aunque se especificaba que era feroz, rápido y astado, por lo que finalmente resolvieron su confusión acuñando el término Monokeros. Los traductores posteriores de la Biblia, seguidores de la versión de los Setenta, tradujeron monóceros a sus respectivas lenguas: la Vulgata dice unicornus, de donde deriva el castellano unicornio; la Biblia Francesa, licorne, que dio lugar a la voz catalana alicorn y la italiana licorno. Por último, Martín Lutero escribió Eibhorn, es decir, “con un único cuerno”.

A esta poderosa influencia se unió la importancia adquirida durante la Edad Media de un curioso libro, redactado hacia el 200 a. de C., que prontamente se introdujo en ambientes cristianos. Conocido como Physiologus o Fisiólogo Griego, es el origen de todos los bestiarios medievales, y contribuyó a fijar en la mentalidad popular dos características que distinguirían ya para siempre al unicornio: su ambigua relación con las virginales doncellas y el maravilloso poder curativo de su cuerno. Si bien es cierto que estas peculiaridades venían de lejos –Ctesias mencionaba las virtudes curativas del asta y Carl Gustav Jung demostró que su sometimiento a una virgen figuraba ya en las epopeyas hindúes del Ramayana y el Mahabharata-, no lo es menos que, gracias a la mitología cristiana, adquirieron carta de naturaleza simbólica.

La sorprendente relación entre la virgen y el unicornio alcanzó una enrevesada complejidad simbólica dado que, desde los primeros Padres de la Iglesia, la criatura unicorne había simbolizado a Cristo. Se produjo entonces un paralelismo que no hizo sin aumentar esta ambigüedad que rondaba siempre en torno a nuestro fantástico animal, ya que si el unicornio era Cristo, la virgen no era sino María, y su doble papel de madre del Salvador y traidora del unicornio era, cuando menos, turbadora. Con analogías así, el cristianismo enriqueció admirablemente la vieja leyenda al introducir conceptos esenciales y antagónicos como la pureza, la sensualidad, el poder mágico, la fuerza, el sufrimiento y la muerte.

EL UNICORNIO EN EUROPA

"El Unicornio es la única bestia, que parece no provocarle miedo al hombre. Desde las primeras recolecciones, el siempre se ha mostrado fuerte, generoso, solitario, hermoso y misterioso. Puede ser capturado solo de una manera muy injusta; y su cuerno se dice tiene el poder de neutralizar hasta el veneno." Mariana Mayer en su obra, “El Unicornio y el Lago”.

Los orígenes del Unicornio europeo, al igual que muchas otras criaturas místicas, provienen de la mitología griega. Zeus, el famoso dios griego, de niño fue amamantado por una cabra llamada Amalthea. Se cree que esta cabra pudo haber sido un Unicornio, ya que tenía "un cuerno en medio de su frente" el cual Zeus un día quebró, y de él salió una cantidad impresionante de alimentos. Por este motivo el cuerno pasó a ser conocido como "El Cuerno de la Abundancia" y es posible verlo representado en pinturas y ornamentos de la época clásica y barroca. Zeus, en señal de agradecimiento y cariño, convirtió a la cabra en una estrella y la llamó Capella.

El Unicornio de la Europa antigua es descrito como un animal pequeño, muy semejante al caballo con un cuerno en su frente, patas de antílope, cola de león y barba de chivo. Y ha sido representado en las artes desde tiempos previos a los medievales y en culturas tanto europeas como asiáticas. En 400 a.C., un físico griego llamado Ctesias describió al Unicornio como un “asno salvaje de la India” con cuerpo blanco, cabeza púrpura y un cuerno derecho con base blanca, el medio negro y la punta roja, muy fuerte y ágil. El Unicornio además es mencionado por filósofos como Aristóteles, Pliny y Aelian. En El Libro De Hiob, se hace mención a una criatura llamada Re-em, nombre que fue traducido como "monoceros" o "unicornis" y luego como Unicornio.

Uno de los primeros reportes que existen acerca de Unicornios en Europa es del famoso emperador Julio Cesar, quien escribió en el "Bellum Gallicum" (50 a.C.): "Se asemejaba a un ciervo pero con un solo cuerno en medio de su frente justo entre sus orejas. Este cuerno es mas largo y derecho que cualquier otro que conozcamos."

EL UNICORNIO MEDIEVAL

El misterio de este animal se remonta a la mitología pagana de la antigüedad. Irónicamente, esta criatura pagana fue muy bien aceptada en la Europa medieval, periodo en el cual el Unicornio fue directamente ligado al cristianismo, pasando a ser un símbolo religioso. Inclusive, antiguas traducciones de escrituras hebreas, mencionan al animal como figura bíblica y eclesiástica, que representaba castidad y pureza. Y pese a que podía pelear salvajemente cuando acorralado, se calmaba rápidamente al estar cerca de una joven virgen.

De esta manera, no es sorprendente que la gente del medioevo creyera ciegamente en la existencia de este animal de la misma manera en que creían en las parábolas de la Biblia. Algunos incluso se preguntaban donde había estado el Unicornio en el momento del "diluvio", ya que en ninguna parte de la Biblia se mencionaba a la criatura entre los animales que Noé recato en su Arca.

El arte alegórico de la época muestra al Unicornio como representación de Cristo. E incluso en uno de los famosos tapices de Unicornios (ahora exhibidos en el Museo Metropolitano del Arte en Nueva York), se puede apreciar a la criatura purificando con su cuerno aguas envenenadas, simbolizando a Cristo limpiando los pecados de la humanidad. También existen muchas esculturas de madera y pinturas medievales, las que muestran la caza del Unicornio, representando así la pasión de Cristo.

El cuerno de Unicornio en forma de espiral era único, y se decía que si se cortaba uno por la mitad, era posible ver bellas imágenes que se formaban por dentro. Este cuerno tenía un gran valor medicinal, pues era sabido que podía neutralizar todo tipo de venenos y si algún fruto o alimento envenenado se acercaba, el cuerno comenzaba a sangrar. Se creía además, que sus poderes mágicos podían calmar problemas estomacales y que incluso sanaba ataques de epilepsia.

Era bien sabido que solo una joven virgen podía capturar al indomable Unicornio tal y como ya se había mencionado. Algunos textos señalan que la moza tenía que estar desnuda, o por lo menos debía tener sus pechos descubiertos. Sin embargo, usualmente se la ve con largas y hermosas vestiduras, las que aciertan de mejor manera a la comparación de la joven con la Virgen María, casta y pura.

Fue en los Tiempos Medios en que el Unicornio adquirió toda su fama, y también la apariencia física que se describe hasta hoy. A diferencia del Unicornio de la antigüedad, este era descrito como un caballo muy grande y majestuoso, con pelaje y barba muy blanca. Y por su puesto con un cuerno espiral blanco, muy derecho el que crecía de su frente.

EL BOSQUE DEL REY

(leyenda)

Esta es la historia más famosa de la Europa medieval. Se dice que un noble muy ambicioso quería apoderarse del cuerno de un Unicornio por los poderes mágicos que poseía. Y como era sabido que el aroma de una virgen atraía a la criatura, el hombre usó a una joven y hermosa doncella como trampa, y la hizo sentarse bajo un árbol en un bosque y esperar. (El bosque pasó a ser conocido como “El Bosque del Rey”). Luego de un rato, el Unicornio apareció y confiadamente se acercó a la joven ignorando la presencia del noble y sus soldados. Estos lo rodearon, lo llevaron al castillo del hombre, y después le quitaron la vida para así apoderarse de su cuerno.

En el siglo XV, los nobles y poderosos ofrecían hasta 40.000 monedas de oro a cualquiera que fuera capaz de capturar a la criatura y así cortar el codiciado cuerno. Mas los cazadores, para obtener la recompensa, usualmente entregaban el cuerno de cualquier otro animal.

De acuerdo con uno de los últimos bestiarios medievales (enciclopedias de bestias y criaturas conocidas del mundo medieval), el Unicornio de naturaleza enemigo del León. "León y Unicornio parecen ser tradicionalmente rivales, y ninguno de ellos es más fuerte que el otro. Son iguales en fuerza y ambos son capaces de ganar una lucha. Y dentro del reino animal, los dos son considerados reyes…"

EL UNICORNIO HOY

Las historias de un magnífico caballo con cuerno se hicieron muy famosas en Europa en los tiempos modernos. Se cree que estas historias o leyendas provienen de tres fuentes distintas. En primer lugar existen escrituras tanto griegas como romanas que aseguran la existencia del Unicornio. Además la gente aceptaba la idea que la criatura existía. Y por último, exploradores trajeron consigo, de otras tierras, el cuerno de un mamífero marino conocido como Nirval, el cual la gente pensó que era de Unicornio, y así aparecieron innumerables leyendas acerca de esta mística criatura. Incluso el famoso Marco Polo, a su regreso a Italia, escribió sobre una “bestia con cabeza de cerdo, cuerpo de elefante y con un cuerno que crecía de su nariz”. Se cree que el animal visto por Marco Polo era una especie de rinoceronte, ya que existe, o existió, un rinoceronte el cual tiene sólo un cuerno en su nariz y este pudo haber sido base de muchas leyendas de Unicornios al igual que el Nirval.

El Unicornio moderno, muy a diferencia de la delicada criatura de los tiempos medievales, pasó a convertirse en un animal grandioso y de una belleza excepcional. Se le ha descrito de muchos colores y tamaños, e incluso le han agregado alas como Pegaso, las que llevan el nombre de “Alicornios”. Sin embargo, el Unicornio moderno aún mantiene los principios básicos de nobleza, generosidad y pureza.

Fuente, Paganismo

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